En la actualidad, la reconstrucción mamaria con implantes se encuentra en un punto de transformación gracias a los avances en biotecnología y el uso de biomateriales. Entre ellos, las matrices dérmicas acelulares (ADMs) han revolucionado el campo, permitiendo técnicas más seguras y menos invasivas.
Históricamente, la reconstrucción mamaria pasó de ser un procedimiento controvertido a convertirse en una parte esencial del manejo integral del cáncer de mama, especialmente tras la introducción de técnicas conservadoras como la mastectomía con preservación de piel y pezón. Si bien los injertos autólogos siguen siendo efectivos, sus desventajas técnicas y tiempos quirúrgicos prolongados han impulsado el auge de la reconstrucción protésica, actualmente la más utilizada.
Las ADMs —derivadas de tejidos humanos o animales tratados para eliminar componentes inmunogénicos— ofrecen una matriz biológica que favorece la regeneración tisular y reduce complicaciones como la contractura capsular. Tras su primera aplicación en 2001, se identifican tres generaciones de estas matrices:
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ADMs humanas iniciales empleadas en técnicas de plano dual.
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ADMs xenogénicas no específicas de mama (ej. Strattice®), más accesibles pero con complicaciones por no estar diseñadas para este fin.
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ADMs específicas para mama, como Braxon®, desarrolladas en 2012.
Braxon® es la primera matriz biológica preformada que envuelve totalmente el implante, creando una interfaz biológica completa entre prótesis y tejidos del paciente. Esto permite posicionar el implante en el espacio prepectoral sin necesidad de dañar el músculo, aprovechando los mecanismos naturales de cicatrización.
En la última década, más de 50 estudios han demostrado su eficacia y seguridad en diversos escenarios clínicos, destacando su papel en pacientes sometidos a radioterapia, cirugías de revisión y reconstrucciones bilaterales. Braxon® se considera el dispositivo con mayor respaldo científico para la reconstrucción prepectoral, ofreciendo ventajas como menor riesgo de contractura capsular, reducción de fibrosis, rápida recuperación y resultados estéticos más naturales.
El reto actual radica en estandarizar la evaluación de resultados, dado que la amplia disponibilidad de dispositivos ha generado datos heterogéneos. Esta revisión busca justamente organizar la evidencia y consolidar el rol de Braxon® como herramienta de referencia en la reconstrucción mamaria inmediata y prepectoral.